Seguro de hogar
Cubre la estructura y las cosas de adentro contra incendio, terremoto, hurto e inundación, y responde si el daño llega a la…
Ver qué cubre →Cubre los daños de tu carro y los que le causes a otros, con asistencia jurídica, grúa y vehículo de reemplazo.
Un carro parqueado en la calle amanece con el vidrio partido y sin el radio. Un choque por alcance un lunes a las siete de la mañana, con los dos conductores discutiendo en plena vía. Una moto que se atraviesa y termina en el piso, y de repente lo que estaba en juego ya no era la lata sino la salud de otra persona.
Ninguna de las tres situaciones es rara en Colombia, y en las tres aparece la misma pregunta: quién paga. Un seguro de auto responde eso antes de que pase, y responde en dos frentes distintos que conviene no confundir: los daños que sufre tu vehículo y los daños que tu vehículo le causa a otros.
La póliza que colocamos en Calma cubre daños por accidentes y hurto, daños a los bienes y a la integridad de otras personas, asistencia jurídica, gastos de transporte y vehículo de reemplazo. A partir de ahí, lo que cambia entre una aseguradora y otra son los límites, los deducibles y el detalle de las asistencias.
En Colombia se usa todo riesgo para nombrar la póliza completa: la que cubre tu propio carro cuando se choca, se lo roban o lo daña un tercero que no aparece. Es la única que repara tu vehículo.
La responsabilidad civil extracontractual es otra cosa. Es la cobertura que responde por lo que tú le causas a terceros: el carro que golpeaste, el muro que tumbaste, los gastos médicos y la indemnización de la persona que resultó lesionada. No repara un solo peso de tu vehículo.
Una póliza de todo riesgo casi siempre incluye responsabilidad civil dentro del paquete, pero al revés no funciona: puedes contratar solo responsabilidad civil, pagar bastante menos y quedarte sin nada si el que se estrella eres tú solo. Antes de comparar precios, verifica que estés comparando el mismo tipo de póliza.
Es la confusión más común y la que sale más cara. El SOAT es un seguro obligatorio para poder transitar, con tarifa fijada por el Gobierno, y cubre únicamente lesiones de personas: gastos médicos, incapacidad, muerte y gastos funerarios de las víctimas de un accidente de tránsito, incluido el propio conductor.
El SOAT no paga la lata. Ni la tuya ni la del otro. No cubre el hurto, no cubre el vidrio, no cubre la grúa, no paga el muro que tumbaste ni el carro que golpeaste. Tener el SOAT al día es una obligación legal; tener seguro de auto es una decisión sobre tu patrimonio. Son complementarios y hacen falta los dos.
El deducible es el monto que asume el asegurado en cada siniestro antes de que la aseguradora ponga el resto. Suele expresarse como un porcentaje del valor de la pérdida con un mínimo en pesos, y cambia según la cobertura: el deducible de daños parciales no es el mismo que el de hurto.
Aquí está el intercambio que casi nadie te explica: a mayor deducible, menor prima. Una póliza barata puede serlo simplemente porque traslada más riesgo a tu bolsillo el día del choque. Cuando compares dos cotizaciones, mira el deducible antes que el precio mensual; es lo que de verdad separa una oferta de otra.
La marca, la línea, el modelo y el valor comercial pesan directamente. Un vehículo con repuestos caros o difíciles de conseguir cuesta más asegurar, y lo mismo pasa con las líneas más buscadas por el hurto. El modelo también influye porque la suma asegurada se mueve con el valor comercial: al carro se le deprecia el valor cada año y la prima se recalcula sobre esa base.
No es lo mismo un particular familiar que un vehículo de trabajo, uno destinado a transporte de pasajeros o uno que hace carretera todos los días. Declarar un uso distinto del real es la forma más rápida de que te objeten una reclamación: la aseguradora calculó la prima sobre información falsa y tiene con qué defenderse.
La edad y la experiencia del conductor habitual, y la ciudad donde el carro circula y pernocta, entran en el cálculo: los índices de accidentalidad y de hurto no son iguales en todo el país.
Cuando el costo de reparar se acerca al valor del vehículo, la aseguradora declara pérdida total por daños y en lugar de arreglarlo indemniza. También hay pérdida total por hurto cuando el carro no aparece dentro del plazo previsto en la póliza.
Lo importante es sobre qué cifra se indemniza: lo habitual es el valor comercial del vehículo al momento del siniestro, no lo que pagaste al comprarlo. Pregunta cómo determina cada aseguradora ese valor; es una de las diferencias más grandes entre pólizas que por fuera se ven iguales.
Las asistencias no son un adorno: son lo que vas a llamar en la práctica. La grúa el día que el carro no prende o quedó inmovilizado tras el choque. El vehículo de reemplazo mientras el tuyo está en el taller, con un número de días y unas condiciones que conviene leer antes y no después. La asistencia jurídica cuando hay lesionados y aparece un proceso, que es justo cuando uno no sabe qué hacer ni a quién llamar.
Estas coberturas suelen venir con topes, con límites de kilómetros o con un número máximo de eventos al año. Que estén en el listado no significa que sean ilimitadas.
Calma es una agencia de seguros: no vendemos la póliza de una sola compañía. Comparamos las opciones de varias aseguradoras para tu vehículo y tu uso, te explicamos en español claro qué cubre cada una, con qué deducible y con qué límites, y te acompañamos desde la cotización hasta la reclamación si algún día toca usarla. La asesoría no tiene costo.
Las coberturas exactas y sus límites varían por aseguradora y por plan. En la asesoría te mostramos el detalle de cada una.
No. El SOAT es obligatorio, tiene tarifa fijada por el Gobierno y cubre solo lesiones de personas en un accidente de tránsito. El seguro de auto cubre los daños materiales de tu vehículo y los que le causes a terceros. Se necesitan los dos.
Es la parte del siniestro que asumes tú antes de que la aseguradora pague el resto. Entre más alto el deducible, más baja la prima mensual, y al revés. Por eso dos pólizas con precios muy distintos pueden estar cubriendo lo mismo con repartos de riesgo diferentes.
Sí. Es la opción más económica y responde por los daños que le causes a otras personas o a sus bienes, pero no repara tu vehículo. Tiene sentido en carros de valor comercial bajo, donde el todo riesgo deja de ser proporcional.
Normalmente sobre el valor comercial del vehículo al momento del siniestro, no sobre lo que pagaste al comprarlo. Cada aseguradora define cómo determina ese valor, y esa es una de las diferencias que más conviene revisar antes de firmar.
Depende de cómo se declaró el conductor habitual y de las condiciones del plan. Si el carro lo va a manejar con frecuencia una persona joven o sin experiencia, decláralo desde el principio: afecta la prima, pero evita una objeción en la reclamación.
Las pólizas fijan un plazo para dar aviso del siniestro y, cuando corresponde, para poner el denuncio. Avisar tarde puede complicar o incluso frustrar la reclamación. Ante la duda, reporta primero y organiza los detalles después.
No hay una tarifa única: depende del vehículo, del modelo, del uso, de la ciudad y del conductor habitual. Por eso se cotiza caso a caso y por eso vale la pena comparar varias aseguradoras antes de decidir.
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Ver qué cubre →Paga una suma asegurada a las personas que designes si faltas, y también responde en caso de incapacidad o enfermedad grave.
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