Seguro de auto
Cubre los daños de tu carro y los que le causes a otros, con asistencia jurídica, grúa y vehículo de reemplazo.
Ver qué cubre →Cubre la estructura y las cosas de adentro contra incendio, terremoto, hurto e inundación, y responde si el daño llega a la casa del vecino.
Un vecino del piso de arriba deja una llave abierta y el agua baja por la pared de tu sala. Un corto en la cocina quema el mesón y la mitad de los electrodomésticos. Vuelves de un puente festivo y la puerta está forzada. Las tres situaciones no se parecen entre sí, pero terminan en el mismo lugar: una cuenta que nadie tenía en el presupuesto del mes.
El seguro de hogar existe para eso. Es una póliza que protege dos cosas distintas —el inmueble y lo que hay dentro— y que además responde cuando el daño que empezó en tu casa termina en la del vecino.
Suena sencillo, y sin embargo es donde más gente se equivoca al contratar: casi todo el mundo asegura razonablemente bien los muros y muy mal las cosas.
La estructura es el inmueble: muros, techo, pisos, instalaciones fijas, acabados. Es lo que quedaría si voltearas la casa boca abajo y sacudieras todo lo que no está pegado.
Los contenidos son justamente lo que se caería: muebles, electrodomésticos, ropa, computadores, televisores, bicicletas, herramientas, la vajilla. En la póliza son dos valores asegurados separados, con límites separados, y muchas veces con condiciones distintas.
La separación importa: un incendio afecta las dos cosas, pero un hurto normalmente solo toca los contenidos. Si contrataste únicamente la estructura porque era lo más barato, un robo te deja igual que si no tuvieras póliza.
Cuando te preguntan cuánto vale lo que hay dentro de tu casa, el número que se te viene a la cabeza casi siempre es bajo. La cuenta mental va por los objetos grandes y visibles: el televisor, la nevera, la lavadora, la sala. Y ahí se detiene.
Prueba a hacerla completa. Suma la ropa de todos los que viven ahí, los zapatos, las cobijas, la loza, las ollas, los electrodomésticos pequeños, los computadores y celulares, los libros, las herramientas, lo que hay en el clóset del cuarto de atrás. El resultado suele ser dos o tres veces lo que uno habría dicho de memoria.
Declarar de menos tiene una consecuencia concreta: el infraseguro. Si aseguraste el contenido por la mitad de lo que realmente vale, la aseguradora puede indemnizar de forma proporcional, y no solo en la pérdida total. Un daño parcial también se paga a medias. Es la regla de proporcionalidad y opera igual en todas las compañías.
Buena parte del territorio colombiano está en zona de amenaza sísmica, y las ciudades no se reparten el riesgo por igual: no es lo mismo asegurar en Bogotá que en Bucaramanga, Cali, Pereira o Villavicencio. Por eso el terremoto casi nunca se cobra igual de una ciudad a otra.
Pero el punto que sorprende a la gente no es la tarifa: es el deducible. En la mayoría de coberturas del seguro de hogar el deducible es una suma fija o un porcentaje de la pérdida. En terremoto no. Suele calcularse como un porcentaje del valor asegurado del inmueble, no de lo que se dañó.
La diferencia se nota en los daños pequeños: si un sismo te agrieta un muro, el deducible calculado sobre el valor total del inmueble puede ser mayor que la reparación, y la póliza no paga nada aunque el daño esté cubierto. El terremoto es una cobertura pensada para el evento grave, el que compromete la vivienda entera.
Cuando compras con crédito, el banco casi siempre exige una póliza sobre el inmueble y te ofrece la suya, cargada a la cuota. Es cómoda y es válida, pero conviene saber qué es: un seguro contratado para proteger la garantía del crédito.
Eso significa dos cosas. La primera es que la estructura suele quedar asegurada por el saldo de la deuda o por el valor de reconstrucción, no por lo que a ti te costaría volver a vivir ahí. La segunda, y la más importante, es que ese tipo de póliza normalmente no incluye contenidos ni responsabilidad civil. Si se te quema la casa, el banco queda cubierto; tus cosas, no.
Por eso hay quien mantiene la póliza del banco para la estructura y contrata aparte una que cubra contenidos y responsabilidad civil. Vale la pena comparar las dos antes de decidir.
Si eres propietario y tienes el inmueble arrendado, lo tuyo es la estructura. Los muebles, la ropa y los electrodomésticos del inquilino no son tuyos y no los aseguras tú. Lo que sí te interesa además es el canon: que el arriendo llegue aunque el inquilino deje de pagar es otro producto, el seguro de arrendamiento, y cubre un riesgo completamente distinto al del seguro de hogar.
Si eres arrendatario, la estructura no es asunto tuyo, pero todo lo que metiste al apartamento sí. Un seguro de hogar solo de contenidos es una opción razonable y más económica de lo que la gente supone. Súmale la responsabilidad civil: si se te revienta una manguera de la lavadora y el agua daña el apartamento de abajo, respondes tú.
En una reclamación por daños al inmueble, el ajustador ve el daño y lo evalúa. En una reclamación de contenidos, el ajustador ve lo que quedó, y la carga de demostrar qué había recae en ti. Después de un incendio o un hurto, eso es más difícil de lo que suena.
La solución no es complicada, pero hay que hacerla antes. Un inventario con fotos de cada espacio, incluidos los clósets abiertos, y las facturas o soportes de compra de lo que tenga valor —electrodomésticos, computadores, bicicletas, celulares— guardados por fuera de la casa, en la nube o en el correo. Con eso una reclamación se resuelve en semanas. Sin eso, se resuelve por lo que puedas probar.
Los objetos de valor especial —joyas, obras, equipos de trabajo costosos— suelen exigir declaración aparte, con avalúo o factura. Si no se declaran, entran al sublímite general y quedan cubiertos por mucho menos de lo que valen.
Calma es una agencia de seguros: no colocamos la póliza de una sola compañía, sino que comparamos las opciones disponibles para tu inmueble, tu ciudad y lo que necesitas cubrir. Te ayudamos a fijar los valores asegurados con criterio, te explicamos qué queda por fuera antes de firmar y un asesor te acompaña desde la cotización hasta la reclamación, si algún día toca. La asesoría no tiene costo.
Las coberturas exactas y sus límites varían por aseguradora y por plan. En la asesoría te mostramos el detalle de cada una.
Sí, es una de las coberturas base junto con incendio. Lo que conviene revisar es el deducible: en terremoto suele calcularse como un porcentaje del valor asegurado del inmueble y no de la pérdida, así que está pensado para el evento grave y no para daños menores después de un temblor.
Sí. Como arrendatario la estructura no es asunto tuyo, pero tus muebles, electrodomésticos y equipos sí lo son. Un seguro solo de contenidos, con responsabilidad civil incluida, es la opción habitual en ese caso.
Cubre lo que le interesa al banco: el inmueble como garantía del crédito. Normalmente no incluye contenidos ni responsabilidad civil, así que si se dañan tus cosas o causas un daño a un vecino, esa póliza no responde. Vale la pena revisarla antes de suponer que ya estás cubierto.
Aplica la regla de proporcionalidad, conocida como infraseguro. Si declaraste la mitad de lo que realmente vale, la aseguradora puede indemnizar la mitad de lo que corresponda, y eso también aplica en daños parciales. Por eso conviene hacer la cuenta completa y no de memoria.
Para el inmueble no, porque el ajustador evalúa el daño directamente. Para los contenidos sí ayuda mucho: un inventario con fotos y las facturas de lo que tenga valor, guardadas fuera de la casa, es la diferencia entre una reclamación que se resuelve rápido y una que se resuelve por lo que alcances a probar.
Sí, esa es la cobertura de responsabilidad civil, e incluye los daños a viviendas vecinas o a otras personas. Es la que responde en el caso típico del agua que se filtra al piso de abajo.
Viene incluida en la mayoría de planes, con un número limitado de servicios al año y un tope por servicio. Es la cobertura que más se usa en la práctica, aunque casi nadie la tenga en cuenta al comparar.
Cubre los daños de tu carro y los que le causes a otros, con asistencia jurídica, grúa y vehículo de reemplazo.
Ver qué cubre →Paga una suma asegurada a las personas que designes si faltas, y también responde en caso de incapacidad o enfermedad grave.
Ver qué cubre →Atención en red de clínicas, médicos particulares y laboratorios, con libre elección de médico y cobertura internacional por accidente o enfermedad.
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