Seguro de auto
Cubre los daños de tu carro y los que le causes a otros, con asistencia jurídica, grúa y vehículo de reemplazo.
Ver qué cubre →Atención en red de clínicas, médicos particulares y laboratorios, con libre elección de médico y cobertura internacional por accidente o enfermedad.
Una cita con el especialista que la asignan para dentro de cuatro meses. Una resonancia autorizada que sale para el mes entrante. Una cirugía programada que se aplaza dos veces. No son historias raras: son la razón por la que la mayoría de la gente en Colombia empieza a buscar qué existe más allá de la EPS.
Un seguro de salud no reemplaza el sistema obligatorio. Se monta encima de él para resolver lo que más pesa en la práctica: el tiempo de espera y la posibilidad de elegir con quién te atiendes. Da acceso a una red de clínicas, médicos particulares y laboratorios, y en el caso de Calma permite escoger el médico o la clínica que quieras aunque no pertenezcan a la red, además de cubrir la atención en el exterior en caso de accidente o enfermedad.
La confusión empieza mucho antes de comparar planes, y es la razón por la que tanta gente contrata algo distinto de lo que creía estar comprando.
Son cuatro cosas distintas y vale la pena separarlas bien, porque en la conversación diaria se usan como sinónimos.
Es el aseguramiento obligatorio. Todo trabajador cotiza y tiene derecho a ella, y su cobertura es la más amplia del sistema en términos de patologías y tratamientos incluidos. Su problema no es el alcance, es la oportunidad: los tiempos de asignación, la red disponible y los trámites de autorización.
Lo vende la propia EPS. Es el más barato de los tres productos privados y el más limitado: mejora el acceso dentro del universo de la misma EPS, con una red y unos servicios ampliados. No te saca del sistema, te da una vía preferente dentro de él.
Es un contrato con una compañía de medicina prepagada que te da atención a través de su propia red, normalmente con copagos bajos o sin copago y con acceso directo a especialista. Es cómoda de usar, y su límite está en la red: te mueves dentro de lo que la compañía tiene contratado.
Lo emite una aseguradora y funciona con lógica de póliza: hay una suma asegurada, un deducible y unos porcentajes de cobertura. A cambio, suele ofrecer la mayor libertad para elegir médico o clínica, incluso por fuera de la red, y coberturas altas para lo verdaderamente costoso: cirugías, hospitalización, tratamientos complejos y atención en el exterior. Es el producto que mejor responde cuando lo que temes es el evento grande, no la consulta de rutina.
Ninguno de los tres reemplaza a la EPS: todos exigen que la mantengas activa y se apoyan en ella. La pregunta correcta no es cuál es mejor, sino qué te preocupa más: la agilidad del día a día o la capacidad de responder ante algo costoso.
Poder escoger un médico que no está en la red no significa que te salga gratis. Normalmente significa que el esquema pasa a ser de reembolso: pagas la atención, presentas la factura y la historia clínica, y la aseguradora te devuelve según la tarifa y el porcentaje que fije el plan. Dentro de la red suele haber pago directo y menos trámite. Vale la pena preguntar por escrito cuánto reembolsa el plan fuera de red, porque ese porcentaje es lo que realmente define si la libre elección es usable o decorativa.
Es el punto que más reclamaciones objetadas genera. Lo que ya tenías diagnosticado antes de contratar queda por fuera, o entra con condiciones especiales. Al llenar la declaración de salud, declara todo: diagnósticos, cirugías previas, medicamentos de uso permanente. Es preferible que te excluyan algo con nombre propio a que te lo descubran cuando estés reclamando.
Ninguna póliza cubre todo desde el primer día. Hay plazos distintos según el tipo de atención: cortos para consulta, más largos para cirugías programadas, maternidad y algunos tratamientos. Las urgencias por accidente suelen tener carencia mínima o ninguna. Pregunta el cuadro completo de carencias antes de firmar, no después.
Son dos cosas distintas y conviene revisarlas juntas. La edad de ingreso es hasta cuándo te reciben. La edad de permanencia es hasta cuándo te mantienen. Una póliza que te recibe pero no te sostiene después de cierta edad deja el problema justo cuando más lo vas a necesitar. Pregunta también cómo se recalcula la prima al cambiar de rango de edad.
El deducible es la parte que asumes tú antes de que la aseguradora empiece a pagar; el copago es lo que aportas en cada atención. Los planes con deducible alto tienen prima más baja, y eso puede tener sentido si lo que buscas es cubrirte contra un evento grande y no contra la consulta de rutina. Al comparar dos planes, la prima mensual sola no dice nada: hay que mirarla junto al deducible, a los copagos y a los topes por evento y por año.
Y una recomendación que se suele dar tarde: si lo que te preocupa es qué pasaría con el ingreso de tu familia ante un diagnóstico grave, el seguro de salud cubre la atención médica, pero el que entrega dinero es otro. Vale la pena mirarlos en conjunto con un seguro de vida con amparo de enfermedades graves.
Calma es una agencia de seguros, no una aseguradora: comparamos los planes de varias compañías y te ayudamos a leer lo que de verdad los diferencia, que casi nunca es la prima. Revisamos contigo la red disponible en tu ciudad, las carencias, el deducible y las edades de permanencia, y te acompañamos si algún día hay que reclamar o pedir un reembolso. La asesoría no tiene costo.
Las coberturas exactas y sus límites varían por aseguradora y por plan. En la asesoría te mostramos el detalle de cada una.
No. Se monta sobre el sistema obligatorio y en general exige que mantengas tu EPS activa. Lo que aporta es acceso más ágil, posibilidad de elegir médico o clínica y coberturas altas para lo costoso, como cirugías y hospitalización.
La medicina prepagada te atiende a través de su propia red, con copagos bajos y acceso directo a especialista. El seguro de salud funciona como póliza —con suma asegurada, deducible y porcentajes— y suele dar más libertad para atenderte por fuera de la red, incluso en el exterior.
Es el producto más económico y el más limitado: amplía la red y los servicios dentro de la misma EPS. Sirve para agilizar el día a día, pero no te da la libertad de elección ni los topes de un seguro de salud.
Puedes atenderte con médicos y clínicas fuera de la red, pero normalmente bajo esquema de reembolso: pagas, presentas factura e historia clínica y la aseguradora te devuelve según la tarifa y el porcentaje del plan. Pregunta ese porcentaje antes de contratar.
Las preexistencias quedan excluidas o entran con condiciones especiales. Por eso conviene declararlas desde el principio: así sabes exactamente qué queda cubierto en vez de descubrirlo en una reclamación.
Depende de la cobertura. Hay periodos de carencia cortos para consulta y más largos para cirugías programadas, maternidad y algunos tratamientos. Las urgencias por accidente suelen tener carencia mínima o ninguna.
Cada aseguradora fija una edad máxima de ingreso y una edad de permanencia. Son cosas distintas y conviene revisarlas juntas, junto con la forma en que se recalcula la prima al cambiar de rango de edad.
Sí, los planes familiares permiten incluir pareja e hijos, y la prima se calcula por la edad de cada integrante. Cada persona diligencia su propia declaración de salud.
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Ver qué cubre →Cubre la estructura y las cosas de adentro contra incendio, terremoto, hurto e inundación, y responde si el daño llega a la…
Ver qué cubre →Paga una suma asegurada a las personas que designes si faltas, y también responde en caso de incapacidad o enfermedad grave.
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